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Thursday, February 17, 2011

Confesiones de un lector apesadumbrado





Renuncié a Nabocov y Nietszche, al menos temporalmente, y me puse a leer Agatha Christie y John Grishan, ¿ me estaré volviendo un lector que busca lo fácil? ¿ Estoy bajando el nivel de lo que leo? Debo confesar que un poco de culpa siento, como lector siempre busque ponerme desafíos, pero en este momento me estoy tomando unas vacaciones de las lecturas exigentes, ¿está mal? Para nada, apártate de mí maldita culpa, no sirves mas que para generar displacer, fuera de mi cuerpo, ya no te quiero, ¿ te ofendes? Eras injusta e irracional, durante mucho tiempo te di de comer leyendo a Proust, ¿ te sientes con derecho a protestar? Uno tiene que leer lo que le venga en ganas (en la medida de lo posible) a veces la obligación manda, no imponerse fastidiosos programas de lectura que le rinden culto al canon. No es mi intención hacer apología de la literatura de lectura fácil, para nada, Nietzsche me sigue gustando y tengo ganas de releer “ el erotismo” de George Bataille, pero ahora no , parafraseando a Borges, la lectura no aguanta el modo imperativo, todo por placer. Si no esto se convierte en un asalto a mano armada: “ O lees a Sartre, dice la culpa, o te declaro inculto.” Agatha Chiristie es genial, sus novelas son tan adictivas como la heroína, ¿acaso es una autora menor por haberse dedicado al genero policial? ? John Grishan te atrapa y no suelta hasta el final, ¿debemos sacarle merito por escribir thrillers jurídicos? ¿ Qué opinan?

Sunday, May 02, 2010

La famosa casa chorizo

Cada vez que tengo la oportunidad de entrar a alguna casa chorizo, quedo fascinado con esa calidez de los pisos y puertas de madera. Con el misterio del zaguán, eterno pasillo testigo de tantos amores furtivos. Los ambientes amplios y puertas grandes inquietan, como así el detalle del baño con dos puertas: una que sale a una habitación y otra al living o pasillo. En un tiempo de tangos y cuchillos, las casas chorizos eran una sola casa donde vivía alguna familia burguesa con sus criados. Esta arquitectura tiene un aire señorial y melancólico que es como una presencia, son mucho más que una casa, son historia. La fachada pretenciosa y rimbombante, que antaño era el escudo de familias adineradas, en la actualidad es una mera fachada que no se condice que los personajes urbanos que habitan esos ex caserones.

Un banquete visual que adorna las veredas de nuestra querida Buenos Aires, ojala perduren muchos siglos más o hasta la eternidad.



Tuesday, November 10, 2009

El mundo subterraneo

Me encanta transitar las galerías subterraneas, ese mundo está plagado de misterios: ¿ Donde están los baños? ¿ Quedara alguien de noche ahí adentro? ¿ Habrá un reino de ratas, que salen por las noches a hacer sus compras?¿ Y si el subte sige funcionando después de las once, y nosotros no lo sabemos? ¿ Es un viaje al pasado la galería Cerrito?

Tuesday, September 29, 2009

Elogio de lo antique

Los edificios antiguos me producen un deleite visual mayor a los cuadros. Son el arte en las calles. Cuando paso por la puerta de alguno no dejo de mirarlo, como si siempre fuera el primer asombro. Nunca me canso de ver el Palacio Barolo, las cúpulas de congreso. Sus puertas enormes me emocionan, sus balcones con mucha ornamentación artística, un poco rebuscada, me seducen. Tienen un aura misteriosa, ¿quien vivirá en la buhardilla, tal vez un fantasma? Una de mis fantasías, es vivir una temporada en un piso de algún viejo petit hotel de Palermo, antaño residencia de alguna familia aristocrática. Con solo pensar eso se me estimula la imaginación. Los ambientes espaciosos, los pisos de madera, las cocinas de azulejos celestes.. Un amigo vive en uno hermoso en la avenida Rivadavia(once). Hasta tiene timbres (ya en desuso) en lugares como la cama, que se usaban para llamar a la criada. Un baño con dos puertas, con una bañadera enorme, cocina y living comedor señoriales, tres cuartos grandes y un ventanal bastante New yorkino. La ventaja de vivir en esas viviendas, aparte de las espaciales, es que te permiten imaginar como fue el pasado.

Me gusto por la estética antique, no se limita sólo a lo hogareño. También abarca los libros. Los orgullos de mi biblioteca son tres : Una primera edición de Gargantúa y Pantagruel , Francois Rabelais, con prologo de Anatole France e ilustraciones de Gustavo Dore, editorial el ateneo, 1956. Tapa dura, impecable estado. Era de mi mamá, que me contó que de chica lo tenía que leer a escondidos porque para esa época era un libro muy soez. El tomo dos de las narrativas completas de Ernest Heminguay, edición de 1987, editorial seix Barral, con las obras tener y no tener y adiós a las armas. Tapa dura marrón, hermosa. Lo compré en una librería de usados a dos mangos. Y la ilíada de Homero, en una primera edición de 1953, Janes editor.

Ayer me paso algo genial, por lo menos para mí. Entre a un negocio de mi barrio, de esos que venden muebles y electrodomésticos usados. Me llamo la atención que en la entrada tuviera un estante con libros viejos. Me puse a revolver. En un momento se me acerco el dueño del negocio, me invito a ingresar, y me mostro que en una biblioteca, que no estaba a la vista, tenía una colección completa de selecciones de reader`s digest del año 41 al 81. En otros estantes tenía diccionarios, novelas, manuales de administración de empresa, libros de leyes, todos usados y a la venta. Me encanto la actitud entusiasta del señor. Todo un innovador, si uno pasa por la puerta del negocio, sigue de largo, no llama la atención, al menos que uno ande necesitando algún mueble. Pero si uno es atento, y ve el estante de libros, si es que le interesan , para a ver, me parece que es una estrategia. Al que se acerca, lo hizo conmigo y con otro curioso más, le muestra los libros. Lo mejor es que cada revistita costaba dos pesos, me lleve una de mayo del 81 , y pienso ir por más. El contenido de la misma más que rico. Me hizo feliz ver viejas publicidades de los ochenta: Nueva ford Taunos coupé 81.Videocinta grabadora panasonic. Clásicos de la música universal.¡ Ahora también en cassettes!.


Tiempos no tan lejanos, pero ya lejanos. La tecnología avanza hacía cosas mejores, a mucha velocidad. Los diseños modernos también me gustan, pero los de antes, vistos hoy me gustan más, ¿ no seré muy nostálgico?

La imagen que ilustra este post, no es de la revista que compre, ya que la mía no la pude subir, el formato y diseño es el mismo.

Tuesday, October 21, 2008

Retrato urbano

A las 8 de la mañana tomar el tren, a las 8:25 el subte… Otros un colectivo que los deja cerca del trabajo, pero que tarda como una hora... Los más afortunados van a trabajar a pata, viven a un par de cuadras… Cuando viajamos todos los días en el mismo colectivo a casi la misma hora, no es frecuente encontrarse con la misma gente; pero en la estación de trenes de tu barrio te encontras con todo el mundo, y eso te aburre, no tenes ganas de ver a nadie a esas horas…. Pero no es tan aburrido mirar a la gente, si agudizamos un poco la mirada y prestamos más atención a la gente que nos rodea, vamos a encontrar muchos personajes interesantes:



Esa chica de veinte años sentada junto a la ventanilla se dirige a su primer trabajo, un call center, no le gusta porque es tímida, pero no le queda otra, hace el esfuerzo porque sus padres no le pueden bancar los estudios, es una chica muy independiente que vive sola desde los 18; ese flaco alto que está parado junto a la puerta, es un busco, hoy va hacer un changa de electricidad, pero tiene aire de poeta; ese chica de tez morena sentado del lado del pasillo, se siente infeliz, trabaja 12 horas en un shoping, viendo vestidos que nunca se va a comprar, alguna vez empezó el CBC para medicina , pero no pudo trabajar y estudiar al mismo tiempo, no le daban los horarios; y aquella flaquita que está parada en el pasillo, por los pantalones celestes debe ser enfermera o residente, es casi épico lo de ser medico o enfermera en un país que no valora esas profesiones; esa de allá parece un chica de buena familia, viste con ropa de marca, tiene a pod, y unos apuntes de alguna faculta privada; ese adolescente debe estar deprimido, su mirada está perdida; y ahí vienen los atorrantes de siempre, remeras y bermudas largas, zapatillas Niké de 400 pesos, visera dada vuelta, y por supuesto celular última generación, con el que escuchan regaetton sin auriculares. Están muy drogados los tres, o vienen de robar o se van a lo de un dealer a comprar paco; y allá a los lejos, hay un tipo de unos 45 años durmiendo, tiene la ropa impersonal de operario, aún durmiendo se le nota la infelicidad. Seguramente hace mucho que trabaja como un burro de carga, en algún deposito de la zona sur en condiciones muy precarias, en un ambiente hostil de trabajo, donde no se lo valora, sino que se lo trata como si fuera una maquina de levantar bultos, ¿algún compañero le habrá preguntado últimamente, cómo se siente, si es feliz haciendo lo que hace? ¿Alguna vez tuvo la suerte de conocer a alguien que le haya dado algún libro de autoayuda, para torcer su destino? ¿ Se le habrá endurecido el corazón de tanto ser tratado como un aparato sin sentimientos?


La foto es de un tren en el India, ¿ vieron que acá no se viaja tan mal?

Wednesday, October 15, 2008

Palacio Barolo



Esta es una de las joyas arquitectonicas de Buenos Aires que más me gustan....La cupula es alucinante, algún día me gustaría subir...

Friday, October 10, 2008

CIudad Jardín



Cada tanto salgo a caminar por la calles de mi barrio, ciudad jardín.... Aparte de hacer ejercisio; hago como ejercisio de contemplación: mientras camino por sus calles laberinticas, sin dirigirme a ningún lado, me encanta ver casas que, o bien nunca vi o no les preste atención, o alguna vez vi y no las recuerdo, entonces es como un descubrimento..... Mi vencindario es muy chico comparado con la Matanza, Ramos Mejía, haedo etc, igualemnte creo que nunca lo termino de conocer del todo, siempre hay alguna calle que creo, puede que no, por la que nunca pase, y entonces cuando paso por ella siento una extraña sensación: la de sentirme conociendo un lugar que ya conozco.

LINK: Ciudad Jardín en Wikipedia

Thursday, October 02, 2008

Una tarde en caminito

El 92 ya había dejado atrás el submundo “puerto madero”, tierra y rió para billeteras de altos funcionarios de gobierno, turistas de clase alta, y algún aventurero que se la juega, y lleva a su mujer o amante, por lo menos una vez en la vida, a un lugar de lujo, festejando algún aniversario , casamiento etc. Y detrás de esos reciclados edificios, cruzando el puente: está el microsubmundo para los elegidos, que viven en el Faena hotel, en el Hilton , en torres hipersofisticadas, habitado por millonarios anónimos.


Me baje del bondi justo donde empieza caminito, enfrente al riachuelo, y me dirigí a hacia donde iba, al “museo Quinquela Martín”, no lo conocía. Primero fue al primero piso donde había una muestra itinerante de Roberto Duarte( 1935-2004), artista plástico argentino que desconocía y que me gusto mucho. De todo lo que vi, me quedo especialmente con un óleo sobre tela titulado “ homenaje a Cortazar”. Su obra giraba entorno al tema de la música, las mujeres, los paisajes, la justicia social y los homenajes a los tangeros.


Luego subí al segundo piso donde están las obras de Quinquela, sus barcos casi alegóricos con los trabajadores del puerto operando, los atardeceres de la boca, las casitas de chapa coloridas… También está tal cual, su habitación, baño y estudio taller del pintor, ya que los terrenos donde está el museo y una escuela eran de él, que los dono, y si quedo viendo en un parte del edificio. A mi me encantan las casas y muebles viejos, ver eso para mí fue un placer, me pasaría horas mirando un teléfono a disco, un armario aparatoso, un bañera de mármol etc. Después, me di una vuela por la terraza, enorme, donde hay un museo de esculturas y un mirador para ver el río. Había dos chicos pintando, intercambie algunas palabras acerca de lo que estaba haciendo y me marche.


El día estaba poniéndose lindo, y concluida mi vista salí a la calle, a hacer un poco de flaneurismo, camine por caminito, al costado hay barcitos, fondas, negocios, asaltado por los mozos que me invitaban a tomar algo, confundiéndome seguramente con un gringo con plata, les tenía que decir que no era turista para que no me molestaran, yo estaba en puro observador. Me metí en un conventillo reciclado y convertido centro comercial, donde vendía desde cuadros hasta camisetas de fútbol.


Y así la tarde fue cayendo y pega la vuelta a mi barrio….

Friday, September 12, 2008

Borges, yo y los espejos

Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba en el fondo de un corredor en una quinta en la calle Gaona, en Ramos Mejía; la enciclopedia falazmente se llama The anglo- American Cyclopaedia ( Nueva York, 1917) y es una reimpresión literal, pero también morosa, de la encyclopaedia británica de 1902. El hecho se produjo hará unos 5 años. Bioy Casares había cenado conmigo esa noche y nos demoró una vasta polémica sobre la ejecución de una novela en primera persona, cuyo narrador omitiera o desfigurara los hechos e incurriera en diversas contradicciones, que permitieran a unos muy pocos lectores –a muy pocos lectores –la adivinación de una realidad atroz o banal. Desde el
fondo del remoto corredor, el espejo nos acechaba. Descubrimos (en la alta noche ese descubrimiento es inevitable) que los espejos tienen algo de monstruoso. Entonces Bioy Casares recordó que uno de los heresiarcas de Uqbar había declarado que los espejos y la cúpula son abominable, s porque multiplican a los hombres.


Yo como lector debo a este maravilloso comienzo del relato “ Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, el enterarme que tengo algo en común con Borges, la respuesta es obvia, la fascinación por los espejos. Cuando era chico, cada vez que me paraba frente a un espejo, inconscientemente ansiaba que mi doble adquiriera vida propia, que no copiara mis movimientos, quería que me develara una realidad paralela, lo sobrenatural era mi obsesión en ese entonces. Me gusta jugar, y esto es actual, con los efectos de los espejos, verme más gordo o más flaco, con la cara estirada o deforme, es como jugar a tener diferentes caras. También me gustan esas casas modernas que tienen mucho vidrio, luminosas, calidas, para mí son antidepresivas, es muy difícil que alguien, al menos que esté en un estado muy grave, se pueda deprimir viviendo en una casa así.



La literatura Borgiana me cautiva porque te plantea enigmas, te hace participe del texto, te invito a jugar a ser un lector-detective, que tiene que adentrarse en laberintos, en jardines inmemoriales, en templos sagrados y requiere un cierto esfuerzo, como lector no me gusta la fácil. Con respecto a la obra de George hay que aclarar algo: Es cierto que hay libros que la gran mayoría de lectores no los podría abordar, obras complejas que son para expertos, lo que lleva a tildar al autor de elitista, cosa que para mi no es tan así, ya que el libro “ ficciones”, y otros más, son de un nivel casi para cualquiera, que este dispuesto a esforzarse un poco, obvio, no son de lectura fácil, pero tampoco es algo ininteligible.



Ah, y otra cosa comparto también con Borges, siento locura por las pulperías, y también por el final del relato “ sur”:


Desde un rincón, el viejo gaucho estático, en el que Dahlmann vio una cifra del sur ( del sur que era suyo), le tiró una daga desnuda que vino a caer a sus pies. Era como si el sur hubiera resuelto que Dahlmann aceptara el duelo. Dahlmann se inclinó a recoger la daga y sintió dos cosas. La primera, que ese acto casi instintivo lo comprometía a pelear. La segunda, que el arma, en su mano torpe, no serviría para defenderlo, sino para justificar que lo mataran. Alguna vez había jugado con un puñal, como todos los hombres, pero su esgrima no pasaba de una noción de que los golpes deben ir hacia arriba y con el filo para adentro. “ No hubieran permitido en el sanatorio, que me pasaran estas cosas,” pensó.


- Vamos saliendo- dijo el otro.

Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad, una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando la clavaron la aguja. Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que hubiera elegido o soñado.

Dahlmann empuña con firmeza el cuchillo, que acaso no sabráa manejar, y sale a la llanura.



Tuesday, August 12, 2008

Me encanto este texto, ¿ qué les parece?

Tuesday, February 05, 2008

Street of love

Cuantos amores se formarían si conocer gente en la calle no fuera algo inhabitual, cuantos rostros que se gustaron hubieran tomado aunque sea un café. A veces pasa, hay que decirlo, pero cuando lindo sería que pasará más a menudo. Y no es un disparate pensar esto, si la gente va con miedo por la calle peor es, las cosas pasan por más precavido que uno esté, ¿no sería bueno que nos miráramos más? ¿Cuantas parejas por día se podrían formar en la calle florida sino estuviera la barrera del anonimato frenando el deseo? Es uno utopía, ya lo sé, hay violadores dando vuelta, como puedo pretender que las chicas se animen más. Sin embargo, algunos sorpresas hay por ahí, alguna sonrisa fugaz pero tierna de agradecimiento de alguna señorita a la que dejamos pasar en el colectivo, o la de alguna vendedora que hace de la venta un arte, y también la de un algún bebe que nos ilumina el día.

Una vez conocí a una chica en el tren, fue una experiencia excitante y cautivadora, una noche nuestras miradas se encontraron y siguieron juntas un tiempo. Fue hace dos años y todavía el recuerdo esta vivo, me encantaría que me vuelva a pasar, lo busco todo el tiempo, por ahora sin suerte. Fue una atracción a primera vista, ella me vio primero y yo le respondí la mirada, yo estaba sentado en un banco en la estación Federico Lacroze esperando que salga el tren y ella pasaba caminando por adentro del tren, nos vimos sin vernos bien y ya ahí nos gustamos. Yo reaccione rápidamente percibiendo algo fuerte y la fui buscar, entonces me senté frente a ella y la magia empezó: fueron dos o tres estaciones de mirarnos fijo a los ojos sin hablar, pero entendiendo todo. En mi papel de hombre tome la iniciativa y le hable de cualquier cosa hasta que me anime a invitarla a salir, y sorpresivamente ella me pidió mi teléfono, a las dos semanas salimos.


¿Vieron que hermoso? ¿No sería bueno abrir más los ojos al amor que ronda por las calles? ¿ No vale la pena correr riesgo, nos emocionante mi historia? ¿ Qué opinan?

Thursday, June 21, 2007

Una apología apasionada de Buenos Aires

¿Cual es tu verdadera cara Buenos Aires? ¿La que pregonan los noticieros amarillistas?: caos vehicular, usuarios enfurecidos destrozan estación, robos, no niego que esas cosas ocurran; pero como reducirte a hechos tan cotidianos, si por tus venas pasó el canto del zorzal del abasto; la literatura Borgiana; el genio de Piazzola; la vanguardia del arte pop de los 60; Rodolfo Walsh; Victoria Ocampo y otros tantos hombres y mujeres memorables. Cada día más autos invaden tus entrañas; más edificios impersonales crecen hacia el cielo; más cadenas extranjeras alimentan nuestro ego de consumo; y sin embargo, seguís viva, tu mística no muere y eso es lo que me enamora de vos. Algunos dicen que cada día se hace peor vivir en esta ciudad, y no estoy del todo de acuerdo, hay que saber hurgar en los rincones más ocultos, encontrar la clave, no dejarse abrumar por el temblor, mirar las copulas de congreso, leer un libro en una plaza, caminar por la calle corrientes, para poder disfrutarla con el corazón..

Tuesday, January 16, 2007

Queremos tanto a Julio

Las galerías siempre me llamaron la atención, especialmente las que están en los barrios de la provincia de Buenos Aires con centros comerciales chicos. Me causa intriga saber: como hacen para subsistir los que ponen sus negocios en esos lugares tan ocultos al público. Lo habitual es que al poco tiempo cierren, y queden los que ya tienen una clientela de años. Cada vez que entro a alguna, una sensación de extrañeza me invade al ver ese submundo de comerciantes excéntricos apartados de los demás. Así como están los pueblos fantasmas, lo mis ocurre con estas galerías. En la estación de subte Carlos Pelegrini de la línea B, hay un pasaje subterráneo donde se puede encontrar un local donde te limpian los zapatos, es como viajar a otra época. El encanto de los oculto, es lo que me atrae de todo esto. Algo parecido ocurre a cielo abierto, cuando pasamos cientos de veces por una esquina y no vemos aquella casa vieja, hasta que un día la notamos y nos cuesta creer que siempre haya estado allí. Por eso me encanta tomarme el 123 en chacarita, únicamente de noche porque así se disfruta más el viaje, y hacer el recorrido entero que pasa por barrios poco frecuentados: Villa Urquiza, Parque Chas, Santos Lugares y demás localidades desperdigadas por la llanura bonarense. Uno descubre plazas que nunca vio, iglesias olvidadas, clubes viejos, caserones sordidos y calles desconocidas, que quizá por un largo tiempo no vuelva a transitar. Hasta llegar al Palomar donde termina el recorrido y vuelvo al barrio.


Releí un cuento de Julio Cortázar que se llama el otro cielo. Trata de manera similar de lo que les acabo de contar, salvando las distancias de calidad. Y que mejor forma para cerrar esta entrada que citar un pequeño fragmente de ese cuento que resume en pocas palabras lo que tan torpemente conté yo: “En todo caso bastaba ingresar en la deriva placentera del ciudadano que se deja llevar por sus preferencias callejeras, y casi siempre mi paseo terminaba en el barrio de las galerías cubiertas, quizá porque los pasajes y galerías han sido mi patria secreta desde siempre.” Este es un tipo de escritor cuyos temas suscitan en mí muchos interrogantes, por eso dejo abierto uno, ¿ la ficción moldea nuestra modo de ver la realidad? Gracias Julio por estos buenos momentos, seguramente en este momento debes estar en el cielo literario compartiendo una amena tertulia con George Borges y Bioy.


Friday, January 05, 2007

Miradas

El centro de la ciudad de Buenos Aires, tiene la particularidad de tener determinadas calles o barrios dedicados casi en exclusiva a algún rubro en particular. El martes por ejemplo, pasé por la calle Talcahuano cuya especialidad son las relojerías y joyerías. No soy un hombre de mundo, así que desconozco si esto es patrimonio exclusivo de nuestra ciudad. Resulta interesante tratar de descubrir la particularidad de cada universo comercial, y así dejarnos sorprender por cosas simples con detalles sutiles difíciles de percibir.


Tuve una extraña sensación al transitar la calle de los dictadores del tiempo cultural: Ver tantos relojes juntos me hizo pensar en que la vida pasa y pasa sin parar, y que a cada instante se lo debe vivir con intensidad. La ciudad impone un ritmo de vida, depende de uno el como lo maneja a su gusto y necesidad.