Monday, September 10, 2007

Vamos a la opera

No soy alguien que se podría catalogar como operomano, sin embargo considero que puedo llegar a entender la esencia de este género lírico, tan poco popular al menos entre la gente que me rodea. En vivo presencié pocas funciones, pero por el canal de cable film & arts vi varias de las más conocidas: Las bodas de Figaro, Carmen, el holandes errante, Electra, Don Giovanni y unas cuantas más. No todo el mundo tiene la suficiente paciencia para mantener la atención durante 3 horas, lo que dura una opera en promedio, y ni tampoco dispone de ese tiempo, los que aguantan son una legión de románticos incurables, como una especie de secta. Cable aclarar que si bien la mayoría me mantuvo expectante, también las hubo que me sumieron en profundo sueño. Lo que más me llama la atención es la sublimación de los sentimientos que se hace, es como si todo estuviera visto bajo una lente de aumento, el amor es sublime, el dolor devastador, no hay términos medios arriba del escenario. Para que todo salgo bien hace falta que se logre una armonía entre música; actuación; y canto, que es bastante difícil de alcanzar, y depende de muchos factores para lograrlo.


Creo que los aficionados a este género son personas muy apasionadas, me cuesta creer que una persona fría pueda encontrarle sentido. Ellos, los caballeros románticos, son los que se atreven a mirar el drama del mundo representado en tres actos, dispuestos a ponerse en la piel de los personajes, sin miedo, viviendo la historia como propia. Los finales me parecen espectaculares en cuanto a la carga emotiva: a veces se llega a la apoteosis de la alegría, pero otras, la oscuridad se apodera de todo y se convierte en hacedora de eterno dolor, son hipnóticos, hasta que no llegue el desenlace final uno no aparta la vista, no quiere perderse nada. Dado de que muchas obras tocan temas bíblicos o mitológicos, es conveniente, para no quedar mal parados, tener algunas lecturas encima para lograr un mejor entendimiento. La escenografía es un componente decorativo pero fundamental para darle contexto a la historia, en lo personal prefiero que no se modifica mucha la original, veces se la contemporiza demasiado y no me gusta como queda.


Ya sea que termine con el ocaso de una vida, con el renacer del amor o con una situación cómica, de lo que se trata es de una radiografía del alma humana.



LINK: La opera según wikipedia

LINK: Breve ensayo sobre la opera

4 comments:

Raquel Barbieri said...

Hola Santiago,

Me atreví a dejarte un comentario acá porque ante la ópera, no puedo más que sucumbir, ya que es mi tema.
Llegué a tu blog a través del de Alejandro Rozitchner y me gustó mucho lo que escribiste en esta entrada.

"el amor es sublime, el dolor devastador, no hay términos medios arriba del escenario."

En la ópera no hay términos medios porque en el arte es bueno que no los haya. La gama de grises está buena en la vida real, pero en el arte, esa paleta de grises haría que el arte fuera soso como un queso blanco light sin sal.
¡Y la ópera es un queso sardo o reggianito con aceite de oliva!

Además, una de las cosas que tiene de bueno la ópera es que como dijiste, al tratar en general temas históricos, bíblicos, de las leyendas, etc. esto te obliga (lindamente) a estudiar, a profundizar en un montón de cosas que te abren la cabeza, entre ellas, los idiomas.
¡Es un arte súper completo y hay para todos los gustos!


Te mando saludos:)

Raquel

Santiago said...

Muchas gracias por tu visita, es un verdadero honor para mí que alguien que se dedica a la opera haya leído estas humildes palabras.

Algún día me gustaría aprenden italiano, me parece un idioma encantador, para no tener que andar leyendo todo el tiempo el subtitulado.

Saludos

La Incondicional said...

Yo enseño italiano. Por eso mi relación con la ópera. Hasta debí cantarla hace algunos años y siempre me tocaban las voces de contraaltos que con Verdi son de terror. Creo que la ópera obedece al género del "melodrama" en su máxima expresión. La lucha del bien contra el mal, sin grises, sin medias tintas.Bastante maniqueísta es la cosa.
Una demostración de las consas maravillosas que pueden hacer con un género tan elemental y bastardeado, como lo está el melodrama en estos tiempos.

Raquel Barbieri said...

Santiago,

Gracias por tu saludo. Disculpame que le responda algo a la incondicional:

Sin ninguna mala onda, no estoy para nada de acuerdo con lo que ella dijo, porque la ópera es un género riquísimo, lleno de posibilidades interpretativas y estilos para todos los gustos, desde Monteverdi hasta nuestros contemporáneos.

Por otro lado, "Ópera" es sinónimo de "Melodrama"... eso no es un defecto. El melodrama es malo en la vida, no en una manifestación artística.

Cuando alguien pretende que el arte represente la vida equilibrada... no es arte lo que se busca sino otra cosa, no sé qué, pero no arte. La ópera tiene como objetivo bajar arquetipos y situaciones extremas, así que querer alivianarlas es como lavar con lavandina un queso Camembert para que no hieda y para disminuirle el sabor.

No entendí a qué se refiere con lo de que las contraltos son "de terror" en Verdi.
No hay roles para contralto en Verdi, sino para Mezzosoprano dramática. Contraltos hay en la ópera alemana de Wagner.

Santiago... cuando quieras estudiar italiano, consultame si querés, sin ningún compromiso.

Saludos,

Raquel :)