
Noto algo hipócrita en la sociedad, por ejemplo que tantas parejas se casen por iglesia, sin ni siquiera ser fervientes creyentes, sólo para seguir un mandato(familiar), no estoy de acuerdo, creo que uno tiene que tener un postura y defenderla a muerte, cuando está convencido de ella. Algunos alegan que les gustan las ceremonias, por eso lo hacen, es un gusto personal, yo prefiero gastar ese dinero para invitar a cenar a mis amigos, que dárselo a vaya uno saber quien y para que fines. También en el lenguaje cotidiano nos quedan algunas reminiscencias de un pasado religioso, el famoso “ díos santo” que traducido en clave post moderna sería “ la puta madre”, que se nos ha pegado a más de uno. A pesar de que aún queda cierto conservadurismo, es evidente que estamos cambiando, en algunas cosas para bien, y en otras no tanto, estamos caminando y podemos cometer errores, no somos perfectos.
No hará mucho me di cuenta de algo: el miedo que le tenemos a la muerte, es tan atroz, que nos hace creer que tiene que haber un más allá donde la vida será mejor, yo ya me desembarace de esa quimera, al caer en la cuenta de que lo que nos pasa es que no queremos aceptar que algún día no vamos a existir más y que está bien que así sea, ese es el requisito para que siga la vida, que otros mueran. El espectáculo de la vida es maravilloso, hay que observar el mundo con ojos entusiastas no con temor y negación, todo lo que pasa tiene razón de ser, aún las peores catástrofes traen una enseñanza y una posibilidad de aprender. Nadie le desea al mal a nadie, pero igual lamentablemente a alguien le tiene que tocar, y si no nos toco a nosotros, podemos aprovechar para valorar más lo que tenemos en vez de quejarnos tanto. En el libro “el erotismo” de George Bataille leí esto:
La muerte de uno es correlativa al nacimiento de otro; la muerte anuncia el nacimiento y es su condición. La vida es siempre producto de la descomposición de la vida. Antes que nada es tributaria de la muerte, que le hace un lugar, luego, lo es de la corrupción, que sigue a la muerte y que vuelve a poner en circulación las sustancias necesarias para la incesante venida al mundo de nuevos seres.
¡ Qué bueno el tiempo que me toco vivir! Los moralistas quizás se espanten con lo que dije, yo no, ¿los tiempos de los segunda y primera guerra mundial, no fueron peores? Estoy contento de vivir en la era del blog, ¿fenómeno individualista? Puede ser, no lo veo como algo malo, se puede decir que estamos viviendo la era de la escritura, estamos pasando lo que antes borroneábamos en cuadernos anónimos al ciberespacio, miles de personas en permanente contacto, intercambio de opiniones, mundo privados a la alcancé de todos, escritores que se hacen conocidos, tímidos que se sueltan, y muchas posibilidades más, una nueva era plagada de desafíos exitantes.
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