Friday, December 05, 2008

Un momento de mi vida

En enero del 2008 me diagnosticaron un tumor benigno en el lóbulo frontal derecho del cerebro. Cuando me lo informo el jefe de cirugía del fleni ( que iba a ser el que me iba a operar) me quede helado, lo primero que me salio preguntarle era si me iba morir. Por lo general la falta de información hace que la gente al escuchar la palabra tumor, automáticamente piense todo lo peor, y hasta confundan cáncer con tumor, tienen relación, un tumor puede volverse cancerigeno, pero no son lo mismo. Según wikipedia: “ Un tumor es cualquier alteración de los tejidos que produzca aumento de volumen. Es un agradamiento anormal de una parte del cuerpo, que aparece, por tanto, hinchada o distendida. En sentido restringido, un tumor es cualquier bulto que se deba a un aumento en el numero de células que lo componen;” y: “Un cáncer es un conjunto de enfermedades en las cuales el organismo produce un exceso de células malignas (también conocidas como cancerigenas o cancerosas), con rasgos típicos de comportamiento y crecimiento descontrolado ( crecimiento y división más allá de los limites normales, invasión del tejido circundante y, a veces metástasis). Lo curioso de mi caso fue que no llegué a tener los síntomas típicos, ( mareos, problemas motrices, dificulta para hablar). Resulta que en octubre del 2007 mi terapeuta de ese momento, noto algo raro en mi conducta y me mando a hacer un psicodiagnostico, que dio como resultado que estaba medio border. La profesional que me lo hizo, también me mando a hacerme una resonancia magnética para ver como andaba neurologicamente, algo intuía, pero no pensaba que podía tener un tumor, el descubrimiento fue medio de casualidad. Cuando hable con el cirujano, uno de los mejores del país, me dijo que si bien era una intervención de alto riesgo, creía que podía sacar entre el 80 y 90 % del tumor. Como estaba bastante crecido ( no se puede precisar hace cuanto lo tengo) me dijo que era conveniente extirparlo lo antes posible, para evitar que un futuro no muy lejano tocara zonas delicadas que me pudieran dejar con síntomas graves. Esto quiere decir, y es terrorífico pensarlo, que en 15 años, si no me lo hubieran descubierto podría haber ocurrido un desastre.


Un dramático desenlace: un día antes de internarme yo estaba muy mal anímicamente, porque toda mi vida había estado signada por la angustia de sentirme un inútil, tuve una infancia triste y una adolescencia apática, sentía que el resto de mi existencia sería una mierda. Parece que tenía razón, me habían detectado un tumor, todo seguiría mal. Una nuevo gota rebalso el vaso de coleccionar frustraciones, me parecía injusto que me tuviera que pasar lo que me estaba pasando, yo ya había sufrido mucho, y ahora una enfermedad, ¿por que todo a mí? Me preguntaba con mucho dolor, llegué a creer y hasta desear, en mis peores estados, que me iba a morir en la cirugía. Mi vieja tuvo mucho miedo, y me rogó con lágrimas de desesperación que me pusiera fuerte para encarar la operación. Y tuve que hacerlo, ver a una madre llorar me partió, no sé de donde, pero de algún lado saque fuerzas. El 14 de abril a la noche me internaron en el fleni, iban a desvirgar mi cuerpo, era mi primera vez en el quirófano. Pese a todo mi negativismo, muy en el fondo sabía que todo iba a salir bien, estaba en buenas manos. A las 11 de la mañana del otro día mi padre me acompaño hasta el quirófano, el recibimiento de la anestesista me transmitió mucha seguridad, tuve que confiar. Antes del coma inducido, tuve unos minutos para ver el lugar, parecía una nave especial de ciencia ficción el quirófano, quede maravillado con la tecnología que me brinda mi época. Yo le debo mucho a los avances científicos de mi tiempo, 20 años atrás cuando no había resonancia magnética, mi tumor no lo hubieran podido detectar. También no había navegador (computadora que guía al cirujano para tener menos margen de error) Luego me pusieron el gas y me desperté en terapia intensiva. Me acuerdo que me sentía como borracho, pero estaba consciente de donde estaba. Ni bien desperté vino a verme mi familia, estaba muy emocionado porque todo había salido bien y estaba con los que me quieren. Estuve menos de 24 horas en terapia, en ese tiempo, que me paso volando, lo único que hice fue escuchar las conversaciones de los médicos y los enfermeros, vomitar un poco e intentar dormir sin éxito, ya que a cada rato se prendía la luz. Luego pase a la habitación y estuve internado desde el miércoles hasta el domingo al mediodía. No me gusto nada eso de estar postrado en una cama, me vino a visitar mucha gente, pero yo no estaba con todas las pilas para recibirlos. Cuando estuve de vuelta en mi hogar, la primer semana la pase mal, estaba muy ansioso, quería retomar mi vida ya, no dormía bien, me sentía incomodo. Luego de las operaciones de esta índole, es normal estar un mes como cansado, y eso me hizo sentir impotente, fue feo.



Hubo una muy mínima parte del tumor que no se pudo extirpar por estar cerca de zonas sensibles, era riesgoso meterse por ahí. A los dos meses de la operación se hizo la biopsia de un taco de tumor, y el resultado no fue del todo bueno, había una posibilidad de que volviera a crecer. Por eso me mandaron a hacer 30 sesiones de radioterapia y un quimio preventiva por boca durante dos años. Dentro de todo no estaba tan mal, una quimioterapia inyectable hubiese sido mucho peor, y eso no fue así porque no era maligno el tumor. La diferencia con el benigno, es que sus células son cancerosas y pueden invadir y dañar órganos cercanos a el tumor. Es importante aclarar que las células de tejido benigno no se extienden a otras partes del cuerpo. Este tipo de tumores suelen ser extirpables y por lo general no vuelven a crecer.




Ahora que todo marcha bien, que la operación fue éxito, que la radioterapia quedo atrás y que la quimio no me trae problemas, estoy muy tranquilo y esperanzado. Pero desde enero de este año hasta julio viví en un infierno, mi interior era un mar embravecido de emociones fuertes, olas depresivas me cubrían completamente, un rato de calma y venía otra ola para ahogarme. Los dos primeros meses desde que me entere, estuve como aletargado, quería evadirme de la realidad. Ya más cerca de la fecha, me puse obsesivo con los daños que podría haber hecho el tumor en mi cerebro, pensaba que ya no servía. Iba a ver a mi psicoanalista y le decía que tenía ganas de morirme, que pensaba que algo malo iba a pasar en la operación. Al final en Julio de este año corte mi relación con él, no me sentía lo suficientemente contenido, era un buen terapeuta, pero yo necesitaba otra cosa. Y las ganas de vivir volvieron cuando empecé hacer terapia con una psiquiatra del fleni, me sentí contenido como hace tiempo no lo sentía, y hubo feeling al instante, entendía mi sufrimiento de una manera maternal. Tan buena fue y es la terapia que hago con ella, que no necesito medicarme, yo solo me cure de la depresión. También ese mismo mes había empezado la radioterapia, cuando me dieron para elegir el horario, ya que iba tener que ir de lunes a viernes, apropósito elegí a la mañana para tener un estimulo para levantarme, y eso me devolvió las ganas. Y cuando fui viendo que de todo lo que me dijeron que me podía pasar (cansancio, caída del cabello, somnolencia etc.) Casí todo no paso, hice un clic mental impresionante y me transforme en un persona que no era yo, alguien súper positivo, entusiasta, activo, emprendedor, seguro de si mismo, había alcanzado una especie de iluminación, no lo podía creer. Luego en septiembre tuve que empezar con la quimio: primero fueron 40 día, un descanso de un mes, y la recta final fueron 5 días por mes de tratamiento hasta completar los dos años.



Pensar que 5 meses atrás yo me sentía la persona más desafortunado del mundo, estaba en el calvario de la víctima de un destino atroz. Ahora puedo decir todo lo contrario, este suceso me ayudo a dar un salto de madurez del que me creía muy lejos, y que por momento me parecía imposible de dar. Lo mejor de todo es que ese desequilibrio emocional desapareció, y gracias a esto hoy tengo muy claro lo que quiero en la vida y sé que lo voy a lograr. La cita de Nietszche: “Todo lo que no me mata, me hace más fuerte”, nunca mejor usado que en esta ocasión.





Mi intención no es bajar línea, ni hacerme el sabio, sé lo que es sufrir, por eso no pretendo decirles a los que sufren que son unos tontos, por mas exagerado que sea su sufrir, para ellos es real, lo sienten, los consume. Yo solamente cuento mi experiencia que no es la peor ni la mejor, es una historia de vida como las de tantos otros valientes que andan por ahí. Me ánimo a decir que inconscientemente hace tiempo venía buscando una enfermedad grave, nada bueno podía salir de la olla caliente de la depresión en la que me bañe casi toda mi vida. La enfermedad fue el precio que tuve que pagar para crecer, y fue caro el precio, ya que podría haber salido todo mal, y chau vida para mí…… ¿ Será que si no tocaba fondo, no cambiaba más? ¿ Será que necesito duros golpes para despertar a la vida? Lo más importante para mí no es contestarme estas preguntas, sino vivir la vida con la intensidad que se merece.

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