Tuesday, November 27, 2007

El mundo es como es




Shakespeare dijo: “Nada es bueno o malo, sino que el pensamiento es lo que hace que las cosas sean buenas o malas.” Me parece un buen punto de partida esta cita para pensar lo que pasa en el mundo y en nosotros. No hay dudas de que vivimos tiempos complejos, poner la palabra difíciles sería exagerar, ya que siglos atrás la gente moría de gripe y hoy no, hemos avanzado una enormidad en todos los sentidos. Este no quiero decir que llegaron los tiempos felices, todavía hay muchos graves problemas con los que hay que lidiar, y esto es lo excitante, hay que estar trabajando constantemente para ser más creativos y encontrar soluciones inteligentes, pero sin caer en las profecías apocalípticas, el miedo nunca es un buen remedio. Lo mejor es hacer lo que se pueda sin soñar con paraísos imposibles, en todo caso si uno quiere que el mundo sea un paraíso eso va a depender de cada uno y su actitud ante la vida.



Uno de los mayores conflictos que tiene que superar el hombre, si quiere encauzar su vida, es encontrar un equilibrio entre lo que se hace y se piensa. Cuando empezamos a vivir en nuestras fantasías, están tan potente la mente, que tenemos la ilusión de haber conseguido lo que anhelamos, es como cuando los cocainómanos y al no tener su droga, se consuelan con las aspirar aspirinas. Y cuando al fin logramos tal cosa, resulta que no se corresponde con lo que nos habíamos imaginado, duro golpe. Hubo un escritor, que fue como un psicólogo también, cuyo nombre es Marcel Proust, que escribió sobre estas cosas margificamente, creando un personaje que estaba enamorado de dos chicas: una era la de su imaginación y la otra la real, de carne y hueso.



Quizá sea porque no tuve una adolescencia feliz, igualmente es algo que me hace bien pensar: para mí la mejor edad siempre está por venir, a mayor experiencia y madurez más posibilidades de ser feliz veo yo. Hay personas que son inmaduras y igualmente son felices, no es mi caso, la inmadurez para mí es infelicidad.


4 comments:

Helena said...

Hola, cómo va?
Lo que decís me llega de cerca, sobre todo por lo de la adolescencia, yo creo que son muy pocas las personas que pueden tener una adolescencia feliz, justamente porque tenemos que madurar y sabemos que perder la posibilidad de seguir siendo niños es duro. Las responsabilidades nos caen como el yunque en los dibujitos animados, nos aplasta de lleno. Hablo por mí, claro.
Sobre la necesidad de que haya concordancia entre pensamiento y acto, creo que es fundamental, sino obramos como pensamos y sentimos somos infelices. Pero los sentimientos deben educarse primero para que estén de acuerdo con el pensamiento y actuar sea algo natural y no estereotipado.
Con respecto a las fantasías, es difícil dejarlas de lado, pero para eso tenemos maneras de manifestarnos y equilibrarnos, escribir es eso, pintar también es otra manera de hacer florecer nuestro inconsciente y descubrirnos a nosotros mismos.
Un abrazo =)

Santiago said...

Bien, Helena, vos?

Yo creo que los que lograron ser felices son aquellos que puedieron al mismo tiempo que crecer, seguir jugando y disfrutando.

Helena said...

Yo?
Teniendo en cuenta que es la muerte la que me regala los días, bien, feliz de amanecer una vez más y volar en busca de mi alma que anda perdida por inhospitos lugares olvidando tristezas.

Santiago said...

Uno de mis mayores placeres es el de abrir mi ventana vada manana y ver el sol resplandeciente.

Saludos