Monday, October 13, 2008

Un solitario en el jardín japones

Soy lo que se dice “un solitario”, en un sentido medio turístico y espiritual. Cuando tengo ganas de ir a algún museo; teatro; cine; evento; exposición etc., y no tengo con quien ir, voy solo, no me gusta privarme de algo que me gusta porque no voy a tener compañía; hay gente que no puede hacer esto, ya sea por falta de personalidad o porque les gusta tener con quien hablar ( no es que mi no me guste). Reconozco que esta tendencia con los años ha ido disminuyendo en mí, no porque tenga miedo de estar solo, sino porque con los años me estoy convirtiendo en alguien más social. Por esa razón a veces, porque otras tengo ganas de salir solo, busco a alguien que me quiera acompañar a mis paseos… Antes también salía solo de noche, pero iba a lugares, que era casi seguro me iba a encontrar a algún conocido, tenía sus riesgos, a veces no aparecía nadie y me quería matar. Ahora hago lo mismo, pero ya de antemano pienso con quien me quiero encontrar y donde lo voy a encontrar con seguridad.


Ayer, domingo, entré por primera vez, al reino de la asimetría, “el jardín japonés”. En realidad fue así: yo me dirigía para otro lado, no estaba en mis planes ir ahí, pero como pase por la puerta sentí la tentación de conocer ese paraíso milenario y me mande… Justo cuando llegué estaba por empezar una visita guiada, considere buena idea tomarla, un lugar con tanta historia necesita ser contada por alguien que sepa. El guía nos lleva a recorrer el parque, un festival de agua, cascadas, peces multicolores, puentecitos, árboles de tipo, rocas gigantes, flores de todos los colores etc.… Para la cultura japonesa es un requisito insoslayable que un jardín japonés tenga pagoda, campanario, faroles, rocas y un lugar para meditar, si no tuviera todo esto no cumpliría con los requisitos para ser un jardín japones.. Hay un árbol gigante, que tiene mucha historia atrás: Sarmiento lo trajo de Australia. Como estamos en la misma latitud que ese país se adapto bien al clima. Nos contaron que el ruido de las cascadas es usado para enseñarles a respirar a los monjes, ya que el agua es muy importante para ellos, la gran mayoría de su arte usa el agua como elemento.


No me sentí solo, estuve acompañado por ese mágico Jardín de leyendas milenarias que nos invita a la contemplación de la naturaleza y de nuestra alma.

1 comment:

Martín Papi said...

Hola, llegué a tu blog buscando artículos relacionados al Jardín Japonés. Conocí ese lugar una vez, hace más de 10 años, y hace una semana volví a recorrerlo. Me parece un lugar de cuentos, de fábula, casi irreal, pero así y todo es real y existe. Dejo un link para que puedan vos y los lectores ver fotos que saqué allí.
http://www.flickr.com/photos/30864665@N02/
Saludos.
Martín